verdades sobre higiene dental 1

Todos conocemos la importancia de lavarnos los dientes regularmente. Nuestro estilo de vida y las comidas actuales, unhealthy más procesadas y blandas, ampoule hacen necesario que ayudemos a los procesos naturales de defensa a mantener la boca en equilibrio higiénico.

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… Y digo equilibrio higiénico porque en la boca existen millones de bacterias de manera natural. Forman parte de nuestra flora bucal, de nuestro ecosistema. El objetivo no es aniquilarlas por completo, tal y como proponen algunas marcas que se dicen recomendadas por la mayoría de los dentistas como en un anuncio de lejía para suelos sin que quede un ser vivo en metros a la redonda… Esta situación favorecería la aparición de gérmenes e infecciones oportunistas que ocuparían el lugar de nuestra flora comensal y que serían más complicadas de tratar.

El objetivo es mantener ese ecosistema equilibrado y para ello la boca debe estar limpia (que no estéril)  y no favorecer el acumulo de Placa Bacteriana, esto es una matriz o película de sustancias (como la red de los trapecistas) que forma el metabolismo de las bacterias y que favorece la agregación de las bacterias junto con todo lo que caiga en ella. A medida que esta placa va ganando en espesor se va haciendo más irritante y va albergando a bacterias más patógenas (peligrosas para nuestra salud). A partir de ella se formará el Sarro, mucho más difícil de eliminar (es placa bacteriana endurecida). Además, algunas de las bacterias “amigas” se pueden transformar en dañinas debido al cambio que poco a poco se produce en su entorno… ¿o no cambiaríamos nosotros si de repente nos ponen en modo supervivencia en la jungla?

De esta forma, nuestro objetivo es que el ciclo de la vida (véase el Rey León) se mantenga y no se multipliquen en exceso ni los leones ni las gacelas de nuestra boca.

Es cierto que, en principio, no hay que obsesionarse, pero también que no hay café igual para todos y que la prevención de la que tanto hablamos en Dental Triana es el mejor arma de la que disponemos… Tenemos que adecuarnos a las necesidades personales de cada uno. La evidencia científica demuestra que uno de los parámetros más importantes actualmente en cuanto a la evolución de enfermedades degenerativas es la predisposición personal. Si lo tenemos asumido con la calvicie (por ejemplo), con los dientes y las encías pasa lo mismo. Ojo, tener una predisposición no significa resignarnos a “perder los dientes” sino que si se dan las condiciones necesarias tengamos más probabilidad de sufrir la enfermedad.  Es posible detener el avance de la enfermedad si controlamos esas condiciones necesarias para su desarrollo.

(Ver señales de alarma)

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También es cierto que con el cepillado normal sólo llegamos al 60% de las superficies que deberíamos limpiar. Son necesarios métodos que nos ayuden a llegar al 40% restante. La seda dental, los cepillos interproximales y los irrigadores son los mejores aliados. ¿Siempre? pues normalmente con que ese refuerzo lo hagamos una vez al día es suficiente, pero ya dije, el traje ha de ser a medida del modelo! El cepillo eléctrico, si lo tienes, genial, úsalo! Lo ideal es que lo alternes con uno manual que te permita llegar a toda la boca con facilidad (olvídate de cepillos-Boing747).  Es cierto que el eléctrico remueve más bacterias de los dientes, pero también que es más agresivo con las encías (según que modelos y según qué usuarios), así que úsalo con cuidado y con atención (no cepillan sólos!!).

Para ser sinceros, si hablamos de salud, entre comprarme ese cepillo eléctrico que al parecer recomendamos todos los dentistas y usar la Seda Dental correctamente una vez al día, esta última es mucho mejor idea. Más barata, sin baterías y complementa mucho mejor una correcta higiene. La motivación y establecer rutinas higiénicas son nuestros mejores aliados.

Limpiarnos los dientes es la forma de mantener a raya las caries, la enfermedad de las encías, así como de lucir una sonrisa bonita y tener un aliento fresco. Pero todos nos hemos saltado este paso alguna vez, especialmente a última hora del día, ya sea por olvido o por pereza….¿qué consecuencias tienen estos despistes? (continuará).

Dr. Renzo Bellini